¿Qué, qué, qué, cómo, cuándo, dónde? ¿QUÉ PASÓ?
Miente quién afirma que las elecciones del 2 de julio de 2006, fueron fraudulentas, el hecho de que los resultados entre los dos candidatos hayan sido extremadamente cerrados no es razón para calificarla de fraudulenta, ésta es la democracia y en ella unos ganan, otros pierden y en el caso mexicano los que perdieron estan necios con que ganaron.
El candidato derrotado, Andrés Manuel López Obrador, estuvo en todo su derecho de impugnar lo que consideró irregular en las elecciones, y más en unas tan reñidas como en las que fuimos protagonistas; uno a uno fueron cayendo las argumentaciones, y hasta intentó engañarnos con videos que presentó fuera de contexto.
Respecto de la intervención del Presidente Vicente Fox en las elecciones sólo hago una pequeña reflexión. Después de que durante los seis años de su mandato sus dicidentes tacharon a Fox de inútil, incoherente, tonto, indeciso, en pocas palabras un mal presidente; ahora resulta que sus declaraciones durante las campañas decidieron la elección (según sus críticos, porque la máxima autoridad electoral afirmó que no la decidió), ahora resulta que después de todo el señor no era tan tonto, que urdió un plan maléfico para cargar los votos hacia su partido, que despúes de todas las tropelías que le achacaron durante su mandato, ahora resulta que siempre si es bueno para algo. Definitivamente sus intervenciones no debieron existir, eso está claro y no se debe repetir pero que no vengan con que eso es causal de anulación; si hubiera manipulación de otro modo, que lo prueben.
“Voto por voto, casilla por casilla” versaba el grito, que se convirtió en slogan y devino en frase sin ningún sentido luego de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación diera por válida la elección y nombrara Presidente Electo de México a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa. Muchas veces se dijo, había spots televisivos al respecto, LA ELECCIÓN LA HICIMOS TODOS, el conteo voto por voto y casilla por casilla lo hicieron ciudadanos de toda la república, de todas las clases sociales, de todos los partidos y de todas las preferencias de todo tipo. Calificar de fraudulenta a una elección sin precedentes en materia de transparencia, equivale a decirle en la cara a todos esos ciudadanos que el domingo 2 de julio se levantaron temprano a cumplir con el deber que su país les demandaba que son una bola de rateros.
Mediante pláticas y argumentos de dos buenos amigos que apoyan la causa (cualquiera que ésta sea) de Andrés Manuel, traté, -juro que traté- de entender las motivaciones de este señor, para bloquear las principales calles del Distrito Federal, para mandar al diablo a las instituciones, para establecer un plantón permanente en el zócalo de la Ciudad de México (que dicho sea de paso, nunca supe en qué momento se erigió como dueño de ese espacio para sus rabietas); pero no pude, no puedo y me resigno a no poder. Mi entendimiento sólo me dice que el poder embrutece al hombre y lo enferma cuando lo anhela y no lo alcanza.
Estoy seguro, -porque los conozco- que hay personas absolutamente convencidas de que la elección fue un fraude, pero verdaderamente me preocupa la enagenación que ha causado este singular personaje de la política mexicana en algunos (no la mayoría) de sus seguidores.
El bloqueo de las calles del D.F porfín fue retirado, después de que el jefe de gobierno Alejandro Encinas demostró que su verdadero jefe era su mesías Andrés Manuel y no la gente de la Ciudad de México (que por cierto no lo eligió) el gran titiritero del PRD nos ha permitido en su infinita bondad volver a circular libremente por las calles, “permitió” que el ejército marchara en el tradicional desfile del 16 de septiembre, diría German Dehesa “tan lindo él”.

Bueno, ¿y ahora qué?.
Está claro que los inconformes con la elección seguirán inconformes. Pero habemos muchos, la mayoría de este país según las últimas elecciones que queremos ver hacia el frente, trabajar por este país, erradicar la polarización –atizada cada que uno de los candidato perdedores de los pasados comicios abré su boquita-, caminar libremente por la calle, decir NO a la violencia y nunca vernos en la situación de tomar un machete, cubrirnos la cara con un paliacate para hacer valer nuestros derechos.
Ahora Andrés Manuel se ha autonombrado presidente legítimo de México (lo que sea que esto signifique), y retomo la reflexión del periodista Carlos Marín afirmando que esto es un contrasentido histórico: La Revolución se fraguó para terminar con una era de caudillismos y comenzar a ver los albores de una vida política de instituciones, lo que López Obrador hace ahora, es literalmente es mandar “al diablo” las instituciones y erigirse como caudillo de esta causa no encausada. ÉL VA PARA ATRÁS.
A trabajar creaturas, ya no hay pretextos para llegar tarde a la chamba.
Esto si fue mio. Bienvenidos los comentarios, reproches, nombramientos presidenciales e invitaciones a chelear.

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Soy Alejandro Castro, oaxaqueño, 28 años, egresado de la Maestría en Análisis Político y Medios de Información y uno de tantos que en la busqueda de la resignificación de la política se rehusa a aceptar que la vocación de político se siga pisoteando. Dentro de mis aficiones e intereses se encuentra también el amplio mundo de la comunicación y el periodismo, por lo que en tu visita, podrás encontrar contenidos relacionados con estos temas. Espero tus comentarios.